¿Una realidad?




Permitiéndome un lujo voy a comenzar este articulo con una comparación futbolística: el Atlético de Madrid. El club rojiblanco llegó a la final de la Champions League y ganó la Liga BBVA acabando con el duopolio que tenían Real Madrid y Barcelona (aplicable al que tienen estos últimos años Spurs y Thunder en la Conferencia Oeste pero si lo intentamos aplicar a la lucha por el anillo borramos a Oklahoma, cada año suenan para conseguir el título pero siempre acaban en fracaso, a este equipo le aplicaría el famoso dicho de 'mucho ruido, pocas nueces). La temporada 2013-2014 de los madrileños se resumió en tres etapas:

- Septiembre - Diciembre: En este primer trimestre de la temporada ganaron prácticamente todos los partidos, pero se le atribuía la excusa de 'estamos a principio de temporada, esto es una racha que pronto acabará'.

- Enero - Marzo; Cuando las espadas se alzaban en todo lo alto en busca de títulos y el Atlético seguía en todo lo alto y liderando se volvía a lanzar otra excusa, 'no tienen la energía con la que comenzaron y pronto empezarán a salir las fatigas y lesiones y se desinflarán en el tramo final'.

Marzo - Junio: Finalmente a la cenicienta no le llegó la hora de se desencanto y se llevó a su particular príncipe: La Liga BBVA y una Champions hasta el minuto 93.

Volviendo a lo que nos interesa y a lo que queréis leer, todo este 'rollo' del Atlético de Madrid es una comparación que se me ocurrió al ver a los Golden State Warriors de la actual temporada.

Golden State ahora mismo se encontraría en la primera fase, la de 'es una racha que pronto se acabará'. Hoy día tienen un récord de 21-3 y son lideres de la Conferencia Oeste a un partido de Memphis, otro equipo al que se le podría atribuir esta comparación.

Veamos cuáles son exactamente esos tres equipos que han conseguido ganar a los de la bahía de Oakland; Phoenix Suns, San Antonio Spurs y Memphis Grizzlies. Los tres equipos son de su propia conferencia, la conferencia más igualada y difícil de la NBA con datos en mano. De estos tres equipos uno es el actual campeón de la NBA y el otro ha perdido cuatro partidos en lo que llevamos de temporada. El tercero en discordia son los Suns de ese peculiar trío de bases Dragic, Bledsoe y Thomas que, curiosamente, con estos tres a la vez en pista en los últimos minutos de ese partido contra Warriors lograron sorprender a los anteriores dichos con un juego rápido y versátil en los últimos compases del partido y finalmente llevarse el duelo.

Viendo contra los otros dos con los que ha perdido, ya obviando a Suns, se podría decir que contra los sheriffs del Oeste se achantan y solo ganan a los equipos de media-baja tabla pero esta hipótesis se borra por completo al ver que entre los 21 partidos que han ganado algunas de sus 'víctimas' son Portland del dúo Lillard-Aldridge, los Clippers más conocidos como 'Lob City', Houston Rockets, estos últimos por parte doble y yéndonos a la conferencia vecina también cosecharon una victoria contra los Bulls de Gasol, Noah y el recuperado Derrick Rose. En esta lista no cuento a Oklahoma porque jugó sin Durant ni Westbrook y los Thunder sin estos dos no pasan de ser un equipo que lucharía por el primer puesto del Draft cada año. En ataque y defensa están en el top 10 de la NBA en ambos apartados.

Dejando de lado la fría estadística analicemos si este equipo realmente tiene potencial para ser considerado un aspirante al anillo. Con prácticamente el mismo equipo que el año pasado pero con un balance bastante diferente (también algo parecido al Atlético de Madrid). La explosión de Curry ya se confirmó el año pasado, pero el solo no bastaba para el ambicioso proyecto de ganar un anillo. Klay 'metralleta' Thompson ha dado no uno, sino dos pasos adelante en su carrera. Desde el Mundial se ve a un Thompson mas atlético, polifacético y liderazgo. A la mejoría de Thompson se le añade la consistencia de Lee y la, por ahora, salud de Bogut. En este backcourt y frontcourt el quinto añadido sería Andre Iguodala, el punto negro del equipo en comparación con el año pasado. El ex-jugador de Sixers y Nuggets no pasa por su mejor momento y se espera mas de el.


Hablando del banquillo accedemos ya a la segunda etapa de la anterior comparación y que se acusaba de que ya llegarían las lesiones y fatigas de los titulares, el banquillo de Golden State el año pasado se antojaba corto, pero actualmente y con las mismas piezas ha mejorado bastante, y esto es gracias a la grata sorpresa que ha dado Draymond Green en su ya tercera temporada en la NBA, el encargado de dar descanso a la dúpla Lee-Bogut es Speights y el encargado de ofrecer el mismo trabajo a la otra dúpla Curry-Thompson y llegado este verano desde Brooklyn es Livingston, que le dio una gran alegría la pasada temporada a los Nets. El que parece haberse quedado estancado en su progreso es Harrison Barnes, se podría acusar a la falta de minutos que tiene pero su juventud es una virtud y puede ser otro gran añadido al equipo. Un fichaje que ya culminaría un buen banquillo sería el de un viejo rockero que duda entre la retirada o seguir dando un poco más de su particular guitarra, la muñeca. Estoy hablando de quién si no, el ejemplo de los Splash Brothers, con todos ustedes el mayor triplista de la historia de la NBA, Ray Allen. Si finalmente se concreta este fichaje Golden State Curry y Thompson tendrían el mejor espejo en el que fijarse y el equipo en general ganaría un líder veterano y una auténtica armería desde la línea del 6'75. El otro factor era el de las lesiones, si hablaramos de esto hace unos años añadiríamos automáticamente a Curry y Bogut en la lista, pero el base parece haber dejado atrás las lesiones que le lastraban y evitaban su explosión hace unos años, respecto al pivot estaremos en una perenne incógnita, aunque estaría bien cubierta la posible baja con Speights. Observando a la plantilla con el posible añadido de Allen y dejando a un lado las posibles lesiones este equipo tiene potencial para el anillo. El jefe de este equipo llegó en verano y me ha sorprendido en forma grata, yo fui uno de los muchos que vio un error de los Warriors despidiendo a Mark Jackson cuando les había ido bien con el y que era muy arriesgado contratar a un novato como Steve Kerr y por 5 millones anuales, el tiempo les ha dado la razón y les ha salido bien lo de bueno por conocer que malo conocido. El conocido base triplista de los Bulls entre otros ha conseguido mejorar lo que ya tenia.

Para que Golden State llegue a la tercer etapa de la comparación futbolística le falta un factor, el de la experiencia pero puede contrarrestrarlo con otro, el de la confianza en ellos mismos y con el lema que tan bien le ha ido a los 'indios' del Atlético y que ha sido siempre entonado por el Cholo Simeone y sus soldados: ''partido a partido''.

Aqui os dejo con una pequeña entrevista al genial backcourt que tienen los Warriors y sus dos grandes estrellas y esperanzas, Curry y Thompson más conocidos como 'Spash Brothers'.







"Mucho sol en la bahía, tengan cuidado"

Oakland, California. Una bonita urbe situada en el área de la Bahía de San Francisco con una gran diversidad étnica y altas temperaturas. Sí, genial para la Wikipedia, pero en el baloncesto Oakland significa diversión, significa Golden State Warriors, además de ser el lugar de nacimiento de un tal Gary Payton, y ahora que se ha terminado la racha de victorias con 16 consecutivas es el mejor momento de hablar y analizar a estos Warriors.


Cuando alguien escucha hablar de los Golden State Warriors lo primero que piensa es “Triples”, o en el “Run & Gun” si es un entendido de este deporte. Una franquicia que en las últimas fechas ha conquistado muchos corazones, pero también es una de las peores franquicias NBA del siglo XXI con sólo 3 participaciones en Playoffs en lo que llevamos de siglo, ampliable hasta 1994, es decir, 3 participaciones de 20 posibles para una franquicia que, tiempo atrás (Muy atrás), fue de lo mejor, llegando varias veces a luchar por el título entre 1956 y 1975.

Y es que hablar de los Warriors es hablar de la búsqueda de la vuelta a la gloria, volver a ser importantes, volver a ser campeones, algo que no ocurre desde la temporada 1974/75, 40 añitos de nada. Pero, ampliando barreras, hablamos de una franquicia que no gana su Conferencia desde ese mismo año, y que lleva sin ganar su división desde 1976, ahí es nada. Un equipo fundado en Philadelphia en 1946, que se trasladó a San Francisco en 1962 y que pasó a denominarse Golden State Warriors en 1971 que ha ganado 3 Campeonatos (1 de la BAA y 2 NBA, sólo uno en la costa oeste), 6 títulos de Conferencia y 7 títulos de División.

Franquicia histórica que contó con uno de los más grandes desde 1959 hasta 1964, Wilt Chamberlain, Mr. 100 puntos, pero que, casualmente, no logró alcanzar el éxito con los de la bahía al encontrarse en repetidas ocasiones con los Celtics de Bill Russell en las finales. Pero esta franquicia tiene “ese algo”, eso que les hace especiales, y por ello se les recuerda como los campeones más sorprendentes de la historia de la NBA (1974/75), el anillo más imprevisto de la historia por muchos expertos tras vencer en cuatro partidos a los Washington Bullets, con una plantilla con Rick Barry como estrella y con Al Attles, otro histórico Warrior, como entrenador. Fue tal la sorpresa que tuvieron que disputar sus últimos partidos fuera de su pabellón, el Coliseum Arena, pues no se esperaba que llegaran tan lejos en la postemporada y se programaron otros eventos.

Ese fue el gran momento de una franquicia que sólo ha participado en 8 Playoffs desde 1977, con otra buena época de resultados a finales de los 80 y principios de los 90 gracias al Trío TMC (Hardaway – Richmond – Mullin), y con grandes sombras desde 1994, la mítica época de Richardson, Jamison o Arenas, el “We Believe” con Ellis y el grandioso Biedrins o la oscura época pre-Mark Jackson, cuando el sol volvió a aparecer poco a poco por Oakland.

Y nos encontramos en la actual temporada, 2014/15, que comenzó con dudas tras la destitución de Mark Jackson poco después de caer en primera ronda contra los Clippers. Una destitución difícil de entender tras los buenos resultados de Jackson las últimas temporadas que pareció derrumbar todo, con rumores del malestar de Stephen Curry, el traspaso de Lee o Bogut, el intercambio entre Thompson y Love, muchos movimientos que no se han producido.

Llegó Steve Kerr y con él las dudas. Dudas de por qué pagarle tanto (5M$ al año) siendo un entrenador novato, dudas por el rendimiento que podría tener, pero las ha disipado todas en este comienzo dándole a la franquicia otro punto más, un nuevo nivel. Líderes de la Conferencia Oeste y mejor record de la NBA con 21-3, con una racha de 16 victorias consecutivas, la mejor de la historia de la franquicia y la mejor racha histórica de un entrenador novato.


Pero, ¿hay motivos reales para ilusionarse con estos Warriors y pensar que puedan hacer algo grande? SÍ, totalmente, estamos ante un equipo ilusionante que ha conseguido dar un paso más a nivel defensivo y mantener esa alegría ofensiva que tanto le caracteriza y que le hace ser el equipo más entretenido de ver en toda la NBA, y lo que es más importante, el banquillo este año sí funciona.

Un “contender” siempre ha de tener una gran estrella y líder (Stephen Curry), un buen escudero con el que el líder pueda coexistir (Klay Thompson), un grupo de currantes capaces de aportar tanto en ataque como en defensa (Harrison Barnes, Andre Iguodala o Draymond Green), un interior con buenas capacidades defensivas (Andrew Bogut) y un banquillo con capacidad de aportar (Shaun Livingston, Andre Iguodala o Marresse Speights). Es decir, estos Warriors cumplen con todas o casi todas las necesidades que ha de cubrir un equipo que quiera aspirar a algo más que una simple primera ronda de Playoffs.

Algunos verán esto como una locura, no voy a esconder mi ilusión como aficionado de los GSW, pero esto no es una simple opinión condicionada por unos colores, es un pensamiento cada vez más extendido entre todos los aficionados de la NBA, pues un equipo que gana 16 partidos consecutivos hay que tenerlo muy en cuenta, más aún si consiguen igualar un dato histórico: 21-2, 4 de los 9 equipos que han conseguido empezar la temporada con ese récord han acabado logrando el anillo, cuidado. Además, 6º equipo en la liga en Eficiencia Ofensiva (107.1) y, aunque parezca sorprendente, líder de la liga en Eficiencia Defensiva (95'5), es decir, mucho cuidado.


Además, los “Splash Brothers” están llevando su juego a otro nivel, siendo considerada como una de las mejores parejas exteriores de la liga, posiblemente la mejor. Klay Thompson ha comenzado a un nivel excepcional con unos números al alcance de muy pocos: 21’7 pts, 3’7 reb y 3’3 asist por noche, considerable mejora comparado con los 18’4 pts, 3’1 reb y 2’2 asist que promediaba la pasada temporada. Por su parte, Stephen Curry está en otro mundo y mantiene el increíble nivel mostrado la pasada temporada con 23’5 pts, 5’2 reb y 7’6 asist por noche con nivel MVP (4º de la liga en PER, Player Efficiency Rating), posiblemente el mejor base de la NBA junto a Chris Paul y el mejor tirador de la liga, que llegará a ser con total seguridad el mejor tirador de la historia.

Y, por si fuera poco, Draymond Green está creciendo a pasos agigantados esta temporada y se ha convertido en una pieza fundamental de estos Warriors con sus 13pts, 8reb y 3’1asist por noche, a la vez que Harrison Barnes ha vuelto a despertar con ese nuevo rol de alero titular que le ha concedido Steve Kerr y se marcha hasta los 11’2 pts, 6’4 reb y 1’5 asist por noche. Dos jugadores que han ganado importancia con respecto a la pasada temporada y que están dándole la razón a Steve Kerr con su elección como miembros del quinteto titular, mientras que Andre Iguodala, con el rol de sexto hombre, está siendo vital desde el banquillo con 7 pts, 3’5 reb y 2’6 asist, además de todo el trabajo defensivo e intangibles que no se reflejan en las estadísticas. Un líder de un banquillo que este año sí está rindiendo (alrededor de 30 puntos de media por encuentro), dejando atrás los problemas que se encontraban con la poca o nula aportación en general de la segunda unidad.

Mirando el juego interior nos encontramos a un Andrew Bogut (7’1 pts, 9’3 reb y 3 asist) que con su gran capacidad asistente desde el poste alto y su capacidad defensiva se ha hecho aún más fundamental en los esquemas del equipo, y un Marresse Speights que esta temporada sí se ha soltado y está rindiendo a un gran nivel desde el banquillo (12’2 pts y 5’3 reb). Además, la vuelta de Festus Ezeli tras un año en blanco permite que las ausencias de Bogut no se hagan tan notables como la pasada campaña.
¿Y David Lee? La gran incógnita sobre el esquema de Steve Kerr. A nadie se le escapa la importancia que tuvo Lee en temporadas pasadas y su buena asociación con Stephen Curry, ese interior anotador que todo equipo necesita y que la pasada campaña promedió 18’2 pts y 9’3 reb. El problema es el papel que adoptará cuando vuelva a la rotación tras recuperarse completamente de sus problemas físicos, pues Draymond Green se ha convertido en un fijo para Kerr y la afición gracias a su gran rendimiento. Si Steve Kerr consigue que Lee acepte y entre en la rotación en la segunda unidad estos Warriors pueden dar mucho miedo con un banquillo formado por Livingston – Barbosa – Iguodala – Lee – Speights, un auténtico lujo de segunda unidad, uno de los mejores banquillos de toda la liga.

En Oakland hay ganas de volver a tener un equipo luchando por grandes metas, la DubNation tiene ganas de celebrar algo más que un simple pase a Playoffs. La temporada es larga, pero este comienzo y el nivel que está mostrando el equipo ilusionan. La unión entre equipo y afición es total, con el Oracle Arena a rebosar cada noche. ¿Por qué no soñar con el anillo o con unas finales? Hay plantilla, hay nivel de juego y hay ganas, si la suerte con las lesiones acompaña podría ser el año de los Warriors, aunque suene a utopía. WE BELIEVE.







En honor al jugador más mítico e infravalorado de la historia de los Golden State Warriors, Andris Biedrins. 





Decisiones

"Esta es tú última oportunidad, después ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia, despertaras en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja te quedarás en el país de la maravillas, y yo te enseñaré hasta donde llega la madriguera de conejos."

Los más avispados habréis reconocido ya la mítica frase de la película "Matrix" en cuya escena el protagonista tenia que tomar una decisión que cambiaría su futuro radicalmente.

Desde hace 1 o 2 años algo similar viene pasando en la NBA, donde muchos jugadores tienen que tomar una importante decisión, el dinero o el título.

Recuerdo que cuando Lebron decidió bajarse el sueldo para irse a Miami y hacer un equipo con Wade y Bosh, fue criticado muy duramente y calificado de ser un rastrero por decidir cobrar menos sólo para tener un equipo verdaderamente por encima del resto. Y así fue, el plan resultó a la perfección y los anillos llegaron.

Esta temporada me he dado cuenta de que este "problema" estuvo muy presente y que no todos los jugadores optan por lo mismo.

Hablemos de la pastilla azul, lo que en este caso seria decidir cobrar lo máximo posible y quizás dejar a tu equipo sin la posibilidad de hacer un equipo verdaderamente competitivo en la liga. Se me vienen a la cabeza unos cuantos jugadores, pero sobre todo 2.

Creo que uno de los mejores ejemplos es Kobe Bryant, que a pesar de estar bastante forrado, no le importa estar cobrando un pastón y comiéndose una gran parte del presupuesto del equipo y provocando lo que estamos viendo a día de hoy, unos resultado pésimos por una plantilla que está muy por debajo de la media y en la que el jugador que más puede destacar es un tal Jeremy Lin, que por el baloncesto hizo más bien poco.

En segundo lugar, Carmelo Anthony, el cual pudo salir esta temporada de ese solar en el que juega llamado New York Knicks y aterrizar en un equipo como Chicago Bulls, pero claro, para eso había que bajarse el sueldo y en este caso la pastilla azul vuelve a ganar. El resultado es también evidente, el equipo es una banda en la que sólo Melo parece tirar del carro pero sin ninguna aspiración.

La pastilla roja, sacrificar una parte de tu sueldo y caer en un equipo que sea verdaderamente competitivo y aspirante real a ganar un anillo, un equipo que no sea de un sólo jugador.

Cleveland Cavaliers es el equipo que se me viene a la cabeza en este caso, un equipo que tiene 3 estrellas como Lebron James, Kyrie Irving y Kevin Love que podrían estar en otros equipos cobrando más dinero pero que están juntos en un equipo, un equipo que es claro favorito para hacerse con el titulo de campeón de la NBA de este año.

Otro caso muy claro es el de Pau Gasol, que cobrando casi 20 millones el año pasado decide irse a Chicago Bulls para cobrar 7 millones. La decisión de Pau está más que clara, él quiere ganar un anillo y ha decidió sacrificar más de la mitad de sueldo para irse a otro equipo que junto con Rose,Gibson o Noah es otro candidato al anillo.

Seguro que  hay muchos más casos, pero creo que estos son actualmente los más relevante y en los cuales podemos ver los resultados más claros.

No digo que una opción sea mejor que otra, ambas son legales y respetables, aunque también diré que no comprendo como jugadores que llevan años en la liga y que han ganando mucho dinero no deciden bajarse el sueldo para optar a ganar un último anillo demostrando así un poco de espíritu competitivo, tal y como hizo Pau.



Documental: Kevin Durant, The Offseason (HBO)


Documental sobre el verano del MVP de la NBA, lo produce HBO y Kevin Durant saca su cara más real, incluso para algunos, mostrando su faceta más oculta. ¿Te lo vas a perder?

Jerry West: el hombre logo de la NBA

Todos hemos visto miles y miles de veces la imagen de un jugador botando la pelota con los colores de la bandera americana, pero quien fue el jugador que vio su figura inmortalizada con dicho logo no fue otro que Jerome Alan West más conocido como Jerry West, del que hablaremos a continuación.



Nació el 28 de mayo de 1938 en Chelyan en el estado de Virginia Occidental. Su afición al baloncesto empezó desde bien joven y practicaba el baloncesto en casa de un vecino hiciera el tiempo que hiciera, jugando con el campo embarrado o con guantes por el frio.

En el instituto ya empezó a destacar siendo All-State en 3 de los 4 años que estuvo y ya en el último  año fue All-American y llevo a su equipo East Academy al título estatal, consiguiendo batir el record de puntos en una temporada anotados por un jugador en el instituto.

Tras tener multitud de ofertas de universidades de todo el país decidió permanecer en una universidad de su estado natal West Virginia donde jugó desde 1956 hasta 1960. Pero no sería hasta su segunda temporada cuando destacaría con 17.8 puntos, con un 49,6% de acierto en el tiro y 11.1 rebotes que le valieron sus primeras apariciones en los equipos del All-American, en el mejor quinteto de la conferencia y MVP de la misma. Su temporada junior mejoraría aun mas sus números hasta los 26.6 puntos con un espectacular 51,8% en tiros de campo y 12.3 rebotes que ayudaron a llevar a su equipo a la final de la NCAA donde perdieron por 70-71 frente a la universidad de California aunque si consiguió ser nombrado mejor jugador de la Final Four. En su última temporada universitaria alcanzo los 29.3 puntos con un 50,4% en tiros de campo y 16.5 rebotes que le otorgarían una nueva entrada para los All American, para el mejor quinteto de la conferencia y otro premio de MVP el tercero consecutivo de su conferencia. Terminaría su etapa universitaria con promedios de 24.3 puntos y 13.3 rebotes por partidos, además de multitud de records como el de más puntos anotados, tiros libres anotados, dobles-dobles, partidos con más de 20 puntos y más de 30 entre otros.

Estos impresionantes números le valdrían la convocatoria para el equipo olímpico de USA que se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 junto a otro grande de este deporte como Oscar Robertson.

En el draft de 1960 sería elegido en segunda posición de primera ronda por Los Angeles Lakers siendo la primera elección que realizaba desde que su mudanza desde Minneapolis. Comenzó a destacar desde sus inicios ya que fue All-Star en su temporada rookie donde llegarían a las finales de conferencia. En su segundo año en la liga fue incluido en el mejor quinteto de la liga y se convirtió en el líder del equipo gracias a sus 30.8 puntos, 7.9 rebotes y 5.4 asistencias por partido que le permitieron jugar su primera final NBA que se llevarían los Boston Celtics por 4-3. Las siguientes temporadas seguirían mostrando a un Jerry West excepcional pero no suficientemente bueno como para ganar el anillo a pesar de que llegó a promediar 40.2 puntos en los playoffs de 1969 y subir su anotación en las finales de ese año hasta los 46.3 el mejor promedio de la historia que le permitieron ser el único MVP de las finales sin ser su equipo el campeón de la serie. Pero hasta 1972 cuando West fue el líder de asistencias en la NBA con 9.7 por encuentro cuando por fin levantaría su primer título de la NBA, con 33 victorias consecutivas record de la NBA y 69-13 al final de la temporada segunda mejor marca de la historia tras el 72-10 de los Chicago Bulls de 1995-1996. Dos años más tarde se retiraría con 35 años y después de perder una nueva final contra los New York Knicks. En toda su carrera disputó 9 finales, perdió 8 (6 contra los Celtics y 2 contra Knicks), anoto 25.192 con 27 puntos por partido, fue incluido 4 veces en el mejor quinteto defensivo (no existió hasta su novena temporada como profesional), 10 veces en el mejor quinteto de la liga, 13 veces All-Star, en 1980 fue elegido entre el mejor equipo del 35ª aniversario y en 1996 entre los 50 mejores de la historia.

Tan solo dos temporadas después de su retirada Los Lakers deciden contratarlo como entrenador con el objetivo de que los volvería a meter en los playoffs. En su primer año contaría con la incorporación de Kareem Abdul-Jabbar procedente de los Milwaukee Bucks y conseguiría llevar al equipo a la final de conferencia pero no pudieron con los Trail Blazzers, las siguientes dos temporadas el equipo jugaría la postemporada pero no llego tan lejos y decidió pasarse a los despachos. Aunque tuve un paso fugaz de nuevo por los banquillos ya que tras la destitución de Paul Westhead y tras negarse a aceptar el cargo, Pat Riley pidió tenerlo a su lado hasta que tuviera la suficiente confianza como condición para dirigir al equipo.

En 1982 fue nombrado General Manager de los Lakers y consiguió mantener durante toda la década al equipo en la elite con un equipo memorable con Magic, Worthy y Abdul-Jabbar como primeras espadas que consiguieron los títulos de 1982, 1985,1987 y 1988. Pero en la decada de los 90 el equipo angelino sufriria un bajon y el equipo lo nombro vicepresidente ejecutivo en 1995, año en que recibiria el premio a mejor ejecutivo del año. Su gran movimiento vendría en el verano de 1996 consiguiendo a Shaquille O'neal como agente libre y el traspaso del rookie Kobe Bryant por Vlade Divac. En el año 2000 abandona por problemas médicos, pero en 2002 acepta el reto de convertir a los Grizzlies en un equipo ganador como director de operaciones y lo logra en 2004 cuando el equipo llega a las 50 victorias y consigue su segundo trofeo como ejecutivo del año, Memphis jugaría Playoffs las dos temporadas siguientes pero en la 2007 se vuelve a convertir en uno de los peores de la liga lo que le llevo a tomar a decisión de retirarse de los despachos.